Costuras verdes para borrar las cicatrices

Santander 07/01/2017 08:31 |0

Las obras en El Cuco y El Mazo ya dejan ver un nuevo aspecto

Supone cerrar heridas. Tapar con una manta verde un pasado en forma de atrocidad de cemento o de vertedero ya repleto con las tripas a la vista. Para dos lugares de Cantabria, el año 2017 será el año del renacimiento. De la recuperación. De seguir avanzando en un lavado de cara que ya salta a la vista en la comparación de las imágenes. En el ‘antes y el ahora’. El sellado definitivo del vertedero de El Mazo, en Zurita, es ya una realidad tras la última moratoria para acabar los trabajos. Lo de El Cuco, a los pies del monte Picota, llevará más tiempo. Apenas hay ya rastro de las 214 viviendas, de sus esqueletos de hormigón. Pero la rehabilitación del paisaje tardará en completarse. Poner todo en orden en los dos escenarios –entre uno y otro– sale por más de seis millones de euros.

De la antigua y polémica urbanización en el monte Picota apenas queda rastro y el vertedero de Zurita está ya sellado tras un largo proceso

Los trabajos en El Cuco tienen algo de paradoja. Las máquinas de Tragsa echaron abajo a finales de octubre el último edificio que quedaba en pie. Fue un proceso seguido a diario desde la autovía, un mirador incomparable para los conductores.

Los restos –en ese gusto por encontrar paralelismos para hacerse uno a la idea, se dijo que algo equivalente a 32 piscinas olímpicas– servirán para rellenar el mordisco de 600.000 metros cúbicos que le pegaron a la ladera del monte.

Una vez seleccionados y machacados, eso sí. Lo primero –estaba previsto para este mismo mes de enero– era recuperar «la pendiente». La morfología previa. Después, durante diez meses, se trabajará en la regeneración ambiental del entorno. Aunque aquí los plazos dejan de tener un significado estricto. En «dos o tres años», según fuentes del Gobierno y los autores del proyecto, se podrá revertir la situación en sentido amplio, ver la ladera del monte paisajísticamente regenerada. La factura la paga de entrada el Gobierno de Cantabria, pero el Ayuntamiento de Piélagos irá devolviendo el favor año tras año durante una década.

Los visibles cambios en El Cuco

El final del proceso

Precisamente, la última noticia que salió sobre El Mazo –el pasado mes de noviembre– es que el Ejecutivo debía devolver algo más de un millón de euros de una subvención que se le concedió para sellar los vertederos de Reinosa, Potes y el de Zurita. Fue un dinero que le otorgaron allá por 2009 y, entre otras cosas, lo de El Mazo se hizo fuera del plazo.

Tras una primera fase de sellado hace unos cuatro años, la tarea que se ha llevado a cabo ha supuesto movimiento de tierras y el acondicionamiento de la zona. Hecho esto, el plan pasaba por impermeabilizar el terreno y por colocar tierra vegetal. La señalización, la colocación de cierres y la preparación de caminos eran los últimos flecos para que la obra quedará concluida.

3,7

millones de euros supone el derribo y la restauración ambiental de la zona del monte Picota.

2,5

millones han costado las obras que suponen el sellado definitivo de El Mazo.

Un cambio de imagen y también de papel para este espacio. Porque actualmente las instalaciones siguen en uso. Pero sirven para otra cosa distinta. El Gobierno de Cantabria, a través de la empresa Mare y con una inversión de un millón de euros, dio un giro al vertedero transformando el tratamiento de inertes que funcionó durante décadas en otro de recogida y procesamiento de papel y cartón, aparatos eléctricos y electrónicos, y materiales que puedan servir como combustible, como ya contó en su momento este periódico.

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