"Las medidas anticrisis han recortado el derecho de las personas a ser cuidadas"

Santander 13/01/2017 19:14 |0

Rosa María Alberdi Castell, primera enfermera española Doctora Honoris Causa, dice que la Enfermería "se adapta de forma eficaz a los cambios sociales", pero "lucha aún contra estereotipos machistas"

Rosamaría Alberdi (Barcelona, 1951) es todo un referente para la Enfermería española. Su trayectoria ha estado vinculada a los acontecimientos que han marcado la evolución de la profesión, como fue la integración de los estudios en la universidad, un hito en el que estuvo directamente implicada y del que se cumplen justo ahora cuarenta años. Se acaba de convertir en la primera enfermera española que es investida Doctora Honoris Causa, reconocimiento concedido por la Universidad de Murcia. Profesora universitaria en Baleares, pronto impartirá sus conocimientos sobre gestión sanitaria también a los estudiantes de Medicina. El jueves participó en una jornada científica del Colegio de Enfermería, en la que se entregaron los Premios de Investigación.

–¿A qué ha dedicado su ponencia?

–Al cuidado excelente como compromiso profesional. Todas las profesiones aportan una cosa única, indispensable y absolutamente necesaria para que la sociedad evolucione. Pero en cada momento histórico esas necesidades van cambiando y las profesionales se tienen que ir adaptando. No son las mismas ahora que en los años 70 cuando creamos el sistema sanitario y la estructura hospitalaria en España. Hemos tenido que adaptarnos; enfermamos mucho menos de patologías agudas, hay menos hospitalización. Sin embargo, necesitamos más espacios sociosanitarios y rehabilitación que hace 50 años. Y la enfermería es una de las profesiones que se ha adaptado de una forma más eficaz a lo que la sociedad ha ido demandándole.

–¿Qué avances destacaría de ese continuo proceso de adaptación?

–Los enfermeros hemos tenido la suerte desde el principio de ir adaptando nuestro plan de estudios. En 1977 se tomó la decisión de integrar nuestros estudios –hasta entonces en la rama de la formación profesional– en la universidad. Hubo un gran movimiento colectivo en el que se defendió que la complejidad de la profesión exigía que nos formáramos en el ámbito universitario.

galardonados

Entrega de premios de investigación del Colegio de Enfermería

El trabajo de Noelia Prieto Gutiérrez sobre ‘Bioética y cuidado de las úlceras por presión’ y el de María López Gándara y María Lara Bielsa, que abordaron las actitudes de la enfermería ante la muerte en la población geriátrica, ganaron el primer y segundo premio de investigación Sor Clara, respectivamente, que otorga el Colegio de Enfermería de Cantabria, dotados con 3.000 euros cada uno. Asimismo, los premios de Cooperación Pilar Río recayeron en un proyecto de capacitación en autocuidado desarrollado en Haití y, en segundo lugar, en un programa de educación sanitaria y nutrición infantil llevado a cabo con niños y mujeres en una zona marginal de Cebú City (Filipinas). Por último, Margarita Carrera, Arturo Moratinos y M. del Mar Crespo recibieron los premios de fotografía en la gala celebrada el jueves en El Casino.

–Un hito que marcó el desarrollo de una profesión que durante mucho tiempo ha sido invisible.

–Empezamos teniendo una orientación médico-curativa y en el 77 empezamos a entender que había una parte muy importante del cuidado que se desarrollaba en la sociedad y formamos enfermeros con orientación comunitaria. Y empezamos a darnos cuenta de que la sociedad a la que atendíamos cada vez era más diversa y empezamos a formarnos en la competencia cultural.

–¿Por qué ha costado tanto hacer valer el poder de la enfermería?

–Porque es una profesión que durante el tiempo que fuimos ATS, entre 1953 y 1977, se concebía como subordinada a los médicos, y venimos de una historia con estereotipos de género. Se nos inculcaban valores relacionados con lo que tenían que ser las mujeres de la época (sumisas, calladas...) Estamos saliendo de esto, llevamos mucho tiempo luchando contra esos estereotipos machistas, pero aún nos cuesta más acceder a cosas que otras profesiones.

–El primer Doctorado Honoris Causa para una enfermera que le acaban de conceder es el ejemplo...

–Sí, es el final de un largo camino. He sido la primera, pero llegarán más. Soy optimista, hay mucha conciencia de lo que pasa, de que se nos juzga más por lo que somos que por lo que hacemos.

–¿La enfermería debería llevar el peso de ese nuevo modelo sanitario que impone el progresivo envejecimiento poblacional?

–El peso de los enfermeros, que es el peso del cuidado, es siempre fundamental, también cuando estamos en situaciones agudas, porque en general cuando una persona ingresa, una vez atendido, la inmensa mayoría de las cosas que se hacen en el hospital tienen que ver, no tanto con la urgencia de luchar contra la enfermedad, sino con el mantenimiento de la vida de las personas (que coman, se hidraten, no pierdan movilidad, se sientan seguros...) y eso lo aportan las enfermeras.

–¿Se están organizando bien las estructuras sanitarias para atender a una población donde cada vez hay más pacientes crónicos?

–Creo que a las estructuras sanitarias las cuesta mucho cambiar. Y además los recortes que se han producido con la excusa de la crisis ha hecho que dejemos de priorizar una serie de cosas que en este momento estamos recuperando. En muchas comunidades están introduciendo la enfermera gestora de casos, de referencia o de enlace, una figura que ayuda a los pacientes frágiles a transitar por el sistema sanitario, para intentar que el centro sea la persona y le facilite acudir a los diferentes recursos y consultas. Otras comunidades están potenciando la educación en salud desde la infancia a través de la enfermera escolar.

–¿Cree que no está preparado el sistema para afrontar la situación?

–El sistema sanitario tiene una grandísima prioridad por resolver: la deficiente dotación de enfermeros. En España tenemos una ratio muy baja respecto al resto de países de Europa de nuestro entorno. Y está demostrado que cuanto mejor está la dotación enfermera, más seguridad tienen los pacientes, menos reingresos hay, porque asumen su propia responsabilidad, y menor es el gasto sanitario. ¿Por qué esto no se prioriza en nuestro sistema? Las medidas anticrisis han sido tremendamente negativas para el cuidado de las personas, porque no hablamos de puestos de trabajo de las enfermeras, que también, sino del derecho de las personas a ser cuidadas, y eso es lo que se ha recortado con las medidas anticrisis.

–A propósito del polémico decreto antiprescripción enfermera, ¿qué receta plantearía para solucionar este asunto?

–Las enfermeras hemos dados millones de soluciones para que se resuelva este problema, pero la cuestión es por qué no se pregunta a los responsables políticos, a los que están impidiendo que esto salga adelante, por qué se les niega a los enfermeros que cumplan bien su trabajo. No pueden dar ninguna razón que tenga que ver con la eficacia, con la eficiencia ni con el bienestar de los enfermos para que los enfermeros no puedan atender una necesidad del paciente.

–¿Confía en que este problema se resuelva pronto?

–Tengo confianza porque me parece tan brutal y tan ilógico que creo que va a tener que caer por su propio peso, la necesidad está ahí.

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