"Vinieron una pila de coches, ocho o diez, y se plantaron en fila delante de la casa"

liendo 15/01/2017 08:33 |0

Jesús, detenido en la operación contra el tráfico de armas, es conocido en Liendo, donde tiene chalé y almacén

La vista desde la autovía es perfecta para hacerse una idea. Liendo es un puñado de buenas casas dispersas, por barrios. Trece en total. Un lugar tranquilo en el que buscan precisamente eso decenas de vecinos del otro lado de Saltacaballo. Fijan aquí su segunda residencia y pasan fines de semana y vacaciones. La vida de Jesús allí se acomoda perfectamente al esquema. La casa, con muy buena pinta, está en la pequeña carretera de acceso a la playa de San Julián. Y el almacén, que compró «hace unos diez años», en el otro extremo –barrio Mendina–. Cuando el jueves vieron una fila de coches aparcados delante de los dos edificios y a tipos entrando y saliendo, los teléfonos empezaron a echar humo. Ayer, todos hablaban de Jesús, el de la armería. Los que le conocían de vista, los que vivían cerca o los que alguna vez coincidieron con él tomando algo en Casa Amparito o en alguno de los bares que hay cerca de la iglesia. La frase es la de siempre en estos casos. "Un tipo normal, ¿quién iba a pensar que...?". Que Jesús fue detenido en el contexto de una operación internacional contra la venta de armas tirando del hilo de un atentado islamista cometido en Bruselas.

8.000

armas fueron intervenidas en toda la redada tras los registros realizados en Vizcaya, Cantabria y Cataluña.

El desvío para la playa está pasada la gasolinera, a mano derecha. La casa de Jesús es una de las últimas antes de una subida pronunciada. Al fondo hay una pequeña construcción religiosa con campanario y altar dedicada a San Julián y cerca está la posada ‘Bisabuela Martina’. Nadie respondía ayer al llamar al timbre. Un viernes de enero, en general, no es que haya mucha gente por el barrio. Sólo tres o cuatro viviendas están ocupadas todo el año. "Marchó el lunes y desde ese día yo no he vuelto a ver a nadie. Sí le conozco, pero vamos, que él hacía su vida y yo la mía. Alto, algo calvo. No sé si llegará a los setenta. Un tipo normal, ¿no sabes? Que venía con la familia a pasar los fines de semana y las vacaciones, que tenía una armería y que una hija trabajaba con él (también fue detenida en el ámbito de la operación). Tenía otro hijo, pero ese no estaba con él, estaba fuera creo. No te esperas que pase algo como esto...". Fue tan inesperado que, con un habitual paseante de la zona, el jueves pensaron que los que estaban parados ante la casa eran jardineros, que venían con una furgoneta a llevar las flores cortadas al punto limpio. "Él las cuidaba" –los restos siguen allí amontonados junto a un lateral del edificio–. Demasiado follón para eso. "Vinieron como a las nueve y pico de la mañana. Una pila de coches. Ocho o diez. Unos se quedaron fuera esperando y otros supongo que estarían dentro... Entraron en la casa, digo yo. Pero relajados".

El almacén de su propiedad está en el otro extremo del municipio, casi bajo la autovía.

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Camino del almacén

En torno a una casa de buen ver. Con alarma, una campana en la puerta y un par de columpios en un jardín en el que hay un limonero y un naranjo. Con un pozo, una barbacoa y un cenador cubierto con mesa y sillas al centro. Sólo las persianas de parte de la planta baja estaban bajadas. El resto, no. "Había cambiado de coche hace pocos meses", comentaban ayer a media mañana cerca de la puerta. "¿Quién iba a pensar todo esto?".

"Marchó el lunes de la casa y desde ese día yo no había vuelto a ver a nadie"

En la barra de Casa Amparito, en el barrio Llatazos, ojeaban las dos primeras páginas de El Diario. Las de los datos de la detención y de su vecino. "Anoche todo el pueblo estaba pendiente del tema. El WhatsApp no paraba...". Fue el tema del día, del año en Liendo. Una bomba en un lugar tranquilo. Unos comentaban que "alternaba por aquí", que si "majísimo", que "ni te lo imaginas...". En el bar explicaban cómo llegar hasta la nave de su propiedad –no es del todo fácil– y también que se hizo con ella hace unos diez años. Entre los clientes comentaban, incluso, que alguna vez acudió con un grupo de vecinos que organiza cenas "en un ‘txoco’". "Sí que se relacionaba con la gente del pueblo. Alguno comentó alguna vez que le había estado enseñando algunas armas". Nada raro para el propietario de una armería.

"Había dos fuera y el resto, abriendo cajas. Él había estado en la nave hace cinco días"

Hasta describían el interior del almacén con cierto grado de detalle. "Es alargada, con un pasillo y baldas a los lados en las que había cajas de color marrón cerradas. Una lonja. Tenía cerca de la puerta un Seiscientos –un antiguo Seat Seiscientos– muy bien restaurado. Pero allí hay muy poco movimiento. Es una nave suelta, sin casa, ni terreno. De coches y eso por allí, nada". Por eso, a los pocos que viven cerca, les sorprendió el trajín de vehículos. También allí, en el calmado barrio Mendina. No es para menos. Por esa carretera uno no pasa salvo que sepa lo que busca y ante la construcción, de color blanco, casi al final del camino y con una puerta metálica marrón, se plantó una cola de coches. "Aquí suele haber muy poco tránsito. Hace un año o dos venía más con una furgoneta amarilla rotulada". Ese rótulo llevó, de hecho, a algunos vecinos a vincular a Jesús con un negocio de muebles y antigüedades de Castro Urdiales, pero este periódico confirmó que el único vínculo tuvo que ver –según la versión del propietario del establecimiento– con un acuerdo de hace años con un empleado del ahora detenido para rotular por un tiempo la furgoneta a cambio de una contraprestación.

"Mucho trasiego"

"Pero ayer –por el jueves– sí que hubo mucho trasiego. Había dos tíos fuera y el resto, abriendo cajas dentro. Él había estado en la nave hace cinco días o así". En un escenario ayer desierto, que llama la atención al levantar la vista porque está prácticamente bajo la autovía –frente a una casa llamada ‘Villa Nieves’– y por los ladridos de los perros de caza que hay en el edificio de al lado. Ni un precinto, ni un rastro de una operación policial en varios puntos que se saldó con 8.000 piezas de armamento requisadas.

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