Jesús Saiz, Eric Montero e Ismael Pérez son tres de los jóvenes que en los últimos años se han incorporado al trabajo de la mar.

Los jóvenes de salitre

santoña 15/02/2017 19:31 |0

Los pescadores de Santoña ya tienen relevo: Eric, Ismael y Jesús, tres jóvenes de la villa, decidieron echarse al mar después de no encontrar futuro en tierra firme

Ninguno de los tres ha alcanzado la treintena. Son la savia nueva de un oficio impregnado en el ADN de Santoña. Un pueblo que mira día y noche al mar. Que vive pendiente del sonido de la sirena que anuncia la descarga de capturas en el puerto. Eric Montero, Jesús Saiz e Ismael Pérez son pescadores. Hombres jóvenes de salitre que aseguran el reemplazo en una profesión que ya no atrae a las nuevas generaciones.

De los tres solo Ismael, de 28 años, reconoce que se sube a la cubierta del barco por verdadera vocación. A Eric y Jesús fue el oficio el que les eligió a ellos. En un momento dado, no quisieron seguir con los estudios y la mar se plantó ante sus ojos como una salida laboral. No es raro que pensarán en esta opción pues en sus familias, como en otras muchas de la villa, hay más pescadores. Para salir a faenar en la actualidad es necesario una formación. "Hay que sacarse la Cartilla de la Mar y los títulos de primeros auxilios y contra incendios", explica Eric, de 23 años, que trabaja a bordo del 'Siempre Landera'. Aunque no pisan la misma cubierta, los tres son amigos. El mar une. Comparten experiencias, historias y dureza.

reclamación

"Si no dragan no vamos a poder entrar a vender"

"En Santoña como no hagan algo con lo del dragado esto se va acabar porque va a llegar un momento en el no vamos a poder ni entrar e vender", sentencia Jesús. Los tres jóvenes tienen claro que desde que se hizo la macroduna de Laredo las corrientes han cambiado. Saben de lo que hablan y lo han vivido. "La mayoría de los barcos se han quedado encallados alguna vez". Y los suyos no han sido una excepción. Muestran su preocupación. "Si un barco de aquí, que conoce las mareas y sabe por dónde debe ir, aún así tiene problemas, pues imagínate los de fuera", lamenta Ismael. Ello está provocando que los barcos que no son de casa descarguen en otros puertos de la región. Y los locales tienen que esperar en ocasiones hasta que suba la marea para enfilar al muelle. "Si igual ibas a ser el primero en descargar, y te tienes que quedar parado, luego tu captura se vende a un precio menor". "Se tenía que mirar más porque al final repercute en todo. Las marismas se están perdiendo, están llenas de arena y ya no hay balsa".

El 'Madre Lita' es la segunda casa de Ismael. Su relato es la excepción que confirma la regla. El oficio oficinio le apasiona desde que era un crío. A los 16 ya tenía entre sus manos la Cartilla de la Mar. Su padre y su hermano le enseñaron en la embarcación familiar lo más básico para que después se enrolará en otros pesqueros. "Desde pequeño siempre me ha llamado la atención, lo he mamado en casa y me gusta la libertad que, en cierta manera, tienes en este trabajo". Valora, como aspectos positivos que parte del invierno lo pasa en casa, ya que con los temporales no se puede salir a alta mar. Además, explica que se gana un sueldo "bastante bueno" cuando hay grandes capturas Aunque en este oficio, matiza Eric, "no hay un salario fijo" y estas a merced de los peces que se 'caigan' en la sredes. "Y cuando se gana mucho esporque te lo has trabajado también mucho".

El joven, hijo de pescador y conservera, cuenta que al dejar los estudios con 18 años no le quedó otra que embarcarse. "Mi primo compró un barco y me dijo que necesitaba gente. Como no encontraba trabajo en tierra, lo vi como una oportunidad, saqué la cartilla y hasta hoy". Con el tiempo se va haciendo a ello y "no me desagrada", pero lo más duro, dice, es el verano. "Cuando ves como tus amigos se van a la playa pero tu tienes que salir a la mar. Eso te da rabia". No obstante, él trabaja de lunes a viernes. Su barco es de cerco y no va a bonitos. Al contrario que Eric, Ismael y Jesús sí pasan en julio y agosto varias semanas fuera de casa en busca de los túnidos.

Eric Montero'Siempre Landera'. 23 años

Algun susto he tenido en la mar, pero no puedes pensar todo el día en el riesgo que corres"

Jesús Saiz'Noche de Paz'. 24 años

Aunque te sacas la Cartilla de la Mar, al final lo aprendes todo en el barco con los compañeros"

ismael Pérez'Madre Lita'. 28 años

Lo mío es vocación, pero para la mayoría de jóvenes ser pescador es la alternativa final"

Primera experiencia

Jesús se incorpora un poco más tarde a esta conversación. Su historia empieza como la de Eric. Con el abandono de los estudios. Su abuelo llegó a a ser patrón aunque "yo siempre decía que el mar para los peces". Pero los libros tampoco iban con él, así que se dijo que, "en lugar de estar tirado en casa voy a la mar que, por los menos, voy a vivir de ello". Recuerda que, con 11 años, "mi padre me llevó al barco para que viera lo que era pero no es lo mismo ir de paseo que a trabajar como ahora". Él duerme en la proa del ‘Noche de Paz, donde van a bordo varios jóvenes más. Y es que tras los años de la crisis -en plena burbuja inmobiliaria, muchos dejaron el mar por la construcción. "Ahora mismo no hay problemas. En cuanto hay una plaza libre en un barco, se ocupa. Las embarcaciones tienen cola para entrar".

¿Y se lo recomendaríais a otros veinteañeros? "Yo, no", responde enseguida Eric. "Les diría que estudiasen". "Como primera salida yo tampocom, pero antes de estar tirados en casa que vayan", añade Jesús. Ismael no es tan tajante. "En tierra a veces también se trabaja en cosas que no te gustan. Eso sí, si te echas al mar mar hay que tener un poco de amor a este oficio". Para la mayoría de jóvenes es la alternativa que "dejan para el final".

Si echan la vista atrás, rememoran que las primeras jornadas faenando vinieron acompañadas de mareos. "Las dos primeras semanas estuve entero mareado", cuenta entre risas Eric. "Comencé en diciembre y me tocaron temporales gordos". Jesús empezó a bonitos y aún no se le ha olvidado que pasó "un mes muy chungo de mareos, pero o me hacía o me hacía". No quedaba otra acostumbrarse al vaivén del barco con el oleaje. Los tres remarcan que el apoyo de los compañeros es clave para saber desenvolverse en cubierta. "Aunque te sacas la cartilla, llegas al mar ciego, sin saber nada, te lo enseñan casi todo en la embarcación". Siempre hay algún veterano marinero dispuesto a transmitir a los nuevos cómo manejar las artes. "Hay que ponerse ganas y fijarte mucho". "En nuestros barcos hay buena gente y nos acogieron bien".

A bordo se pasan buenos y malos ratos. Los mejores momentos son cuando "tienes una buena echada de pesca". "Si es una captura de valor se palpa un buen ambiente en el barco y las fuerzas sobran. Los días que no pescas ni un pez el ambiente es más relajado, silencioso, hay ganas de volver a casa y faltan las fuerzas". Y, aunque son pocos los años faenando, ya han vivido que el mar puede enseñar a veces su peor cara. "En un ocasión, al salir por la bocana de Pasajes con mal tiempo, había bastante marejada y nos dio un vuelco el barco. Entró gran cantidad de agua y un susto ya te llevas", relata Eric. Pero los tres están de acuerdo en que no "puedes estar pensando todo el día en el riesgo que corres, lo normalizas y llega un momento en el que te olvidas".

Es un trabajo en el que no hay un salario fijo y se está a merced de la cantidad de capturasActualmente no hay falta de marineros, los barcos tienen lista de espera por si queda alguna vacante

La costera de la anchoa, la mejor

La costera de la anchoaes por unanimidad la mejor para ellos. "Es la más dura, la que más horas metes, pero en la que más beneficios sacas".

¿Y el futuro del sector? Eric ve bien que se pongan cupos pero cree que la cuota para pescar verdel debería ser mayor."Si no 'matas' cierta cantidad, te encuentras con que en la costera del bocarte, que es la siguiente, no sale porque se lo ha comido el verdel, que es un depredador. Por eso, había que subir un poco el cupo de esta especie, para no acabar con la anchoa". Ismael con el tiempo está cambiando su visión. "Antes lo veía bastante negro pero ahora los armadores están reformando los barcos, están invirtiendo en ellos, lo que quiere decir que están ganando dinero; aunque, por otro lado, cuando se retiran hay muchos que o lo desguazan o lo venden, y no dan opción a los jóvenes a evolucionar en el sector".

Si algo tienen claro los tres es que quieren ascender. "Si te metes en un barco tienen que aspirar a más", apostilla Jesús. En el caso de Ismael ya tiene el título de patrón y sueña con ejercer. El resto también quieren sacárselo. Aquí muestran su parte más reivindicativa. Piden que los armadores den algún permiso o excedencia para poder ir a sacar títulos que requieren de un tiempo sin temor a perder el puesto. Pero, sobre todo, subrayan la necesidad de que se hagan más cursos en invierno. Cuando están parados. Si no, "pierdes el ir a la mar y ganar dinero para poder pagarlo". En definitiva, quieren más facilidades para formarse y ser ellos los que algún día lleven el timón del barco .

TEMAS

Noticias relacionadas

Lo más

COMENTARIOS

©ELDIARIOMONTANES

Utilizamos “cookies” propias y de terceros para elaborar información estadística y mostrarle publicidad, contenidos y servicios personalizados a través del análisis de su navegación. Si continúa navegando acepta su uso. Más información y cambio de configuración..

x