El gimnástico Hugo Vitienes trata de irse con el balón durante el partido de ayer en La Albericia

La Gimnástica arranca el año con goleada

08/01/2017 08:54 |0

Los torrelaveguenses encarrilaron la victoria de cero a tres en la primera parte gracias a la efectividad de Briz, que hizo dos tantos

En el transcurso de una vida los momentos memorables son siempre los menos. La mayor parte, esa sucesión de días, semanas, meses, años, se compone de experiencias cotidianas, de esa rutina que configura, entretejiéndola, la existencia de todos los hombres. Lo mismo le sucede al resto de los organismos, ya sean individuales o colectivos, incluidos, por supuesto, los equipos de fútbol.

La Gimnástica ha cuajado algunos grandes partidos esta temporada y en determinados momentos ha jugado muy bien al balón. Se trata de instantes que se quedarán en la memoria de sus aficionados, como la victoria frente al Racing B en la segunda jornada, la goleada al Cayón o el triunfo sobre el Siete Villas. También ha tenido jornadas negras, en las que no ha dado la talla y que, por motivos diferentes, no serán fáciles de olvidar, como el día en que el Trope se llevó los tres puntos de El Malecón.

Sin embargo, gran parte de sus encuentros, lo mismo que los de los demás –no es algo exclusivo de los blanquiazules–, es más que probable que acaben en el rincón de los recuerdos olvidados y sus huellas las borrará el tiempo, dejando un rastro apenas perceptible, tan solo sombra y humo, que diría el emperador Marco Aurelio. Pero son éstos los que al final, unidos unos a otros, configuran el destino.

Tal vez pocos recuerden al final de temporada que la Gimnástica ganó en el Juan Hormaechea en un partido en el que lo más destacado fue que Óscar Briz hiciera dos goles y que ese día debutara con la camiseta a rayas Gerardo Noriega.

Quizás alguno más se haga eco de que Chus del Prado marcó de penalti o de que Mario hizo un partido serio en defensa. No fue una tarde de chispazos de genialidad como aquellas en las que ha despuntado Hugo Vitienes o Primo ha estado acertado de cara a puerta. Lo cierto es que no hubo lugar para nada de esto; no obstante, no conviene perder de vista la relevancia de una victoria como ésta, porque puntos así son los que acaban dando campeonatos.

El líder llegaba a esta cita tras dos triunfos seguidos y con el Tropezón pegado a su parachoques trasero, a solo tres puntos. La necesidad obligaba, por tanto, a obtener un buen resultado para espantar los fantasmas y confirmar, de paso, que el equipo ha vuelto a recuperar la buena senda, esa que le llevó a ganar los diez primeros partidos de liga. Lo hacía con una alineación condicionada por las bajas de sus laterales Camus y Fer y sin la presencia de Siro en la medular, todavía recuperándose de su lesión. Con esos mimbres y un puñado de oficio, el conjunto de Chiri se deshizo de un Albericia que se fue al descanso con el partido perdido, gracias a la eficacia de Óscar Briz, que convirtió las dos ocasiones de que dispuso en menos de diez minutos.

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