La otra lucha de clases

racing 08/02/2017 07:37 |0

La comisión de clubes de Tercera y Segunda B amenaza con un plante en la jornada 28

Un espectro se cierne sobre la Segunda B –y la Tercera–: el espectro del cierre patronal. Contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias de la vieja RFEF, la directiva y su asamblea, Villar y Padrón, los enemigos de Jorge Pérez y los amigos del actual presidente.

El primer gran plante

De Perón a Hollande, crisis futbolísticas en todas las ligas

La primera gran crisis del peronismo no la provocaron ni un sanguinario espadón ni un sindicato ferroviario o industrial, sino los futbolistas. Fue el 10 de noviembre de 1948, cuando los futbolistas argentinos convocaron su primera huelga contra el justicialismo. El primer antecedente moderno de jugadores combativos; el que marcó el futuro.Y a lo largo de los años les han seguido no sólo sus compatriotas, sino también a italianos y españoles, que están entre los que más veces han echado mano de este instrumento de presión. Pero también la Premier y la Ligue 1 vivieron situaciones similares; crisis en las que los futbolistas amenazaron con paralizar la competición, aunque en estos casos los clubes fueron algo menos díscolos.

Aquel primer precedente argentino tuvo en Fernando Bello, portero de Independiente; Óscar Basso, de San Lorenzo y Adolfo Pederna, que jugaba ya en Huracán tras haber marcado una época en la Máquina de River, como protagonistas. Encabezaron una protesta contra los bajos salarios. Una huelga que triunfó pese a los pueriles intentos de la AFA de desactivarla apelando al bien de los espectadores.

Desde entonces las diversas convocatorias españolas no han sido las únicas. Por seguir con el ejemplo austral, a finales de 1984 la Asociación de Futbolistas Agremiados Argentinos se puso en huelga por la demora en conceder la libertad de contratación a los jugadores de Boca.

Más cercano es el ejemplo italiano. Con sólo una semana de diferencia respecto a España a principios de esta década se paralizó el Calcio para impedir la disputa de la jornada inaugural de la Serie A en la temporada 2011-2012. La causa era mucho más difusa que al oeste del Tirreno; un desacuerdo por las negociaciones de las licencias y un enconamiento de posturas que poco tenía que ver con los salarios. Ya antes se había convocado otro paro en el Calcio, ese otro una bravuconada en plena negociación del convenio que no se llevó a cabo.

Más particular fue el caso francés de 2013. En aquella ocasión la patronal (Unión de Clubes Profesionales de Francia) se unió –siempre según la información publicada en su día por L’Equipe– con los trabajadores en la lucha final contra el Estado, que a finales de aquel año planeaba gravar con el 75% de impuestos a aquellas personas que percibieran más de un millón de euros anuales. Al final aquella huelga, que tuvo algo de desafío a François Hollande, tampoco salió adelante, pero a punto estuvo de paralizar la competición gala en un frontal cara a cara: una huelga de trabajadores apoyada e incluso auspiciada por sus empresas.

El caso es que los clubes de la tercera y cuarta categoría preparan una huelga –en lenguaje coloquial, porque lo que se está planteando es un plante patronal– para reclamar el 1% de los ingresos televisivos de la Copa que la FederaciónEspañola no les ha pagado. La medida de presión forma parte también de la intensa campaña que sacude la Federación Española de Fútbol, donde Ángel María Villar, enrocado hasta el extremo de no convocar elecciones en 2016, busca su enésima reelección. Y en medio de este fuego cruzado el Racing se puede quedar sin jugar su partido de la 28ª jornada en Tudela.

En condiciones normales el plante del fútbol modesto no debería afectar en las oficinas de los Campos de Sport, que viven una consecuencia más de la época aciaga que atraviesa la sociedad. La Comisión de Clubes de Tercera y Segunda B, formada por más de 200 entidades que no incluyen los filiales, agrupa a buena parte de las formaciones españolas de la cuarta categoría y a una respetable representación de la de bronce. Y aunque en esta división no tenga la misma hegemonía, sí dispone de una significativa presencia. También en el grupo del Racing.

El caso es que los cántabros sólo pasaban por ahí, pero se pueden ver arrollados por la situación. "Ni nos han llamado ni sabemos nada, ni oficial ni extraoficialmente", se lamentaba ayer su presidente, Manolo Higuera.En conclusión, el club no tiene ninguna postura oficial y no se plantea a día de hoy ningún paro. "No vamos a pronunciarnos sobre algo de lo que no sabemos nada –insiste Higuera–, aunque no entiendo mucho que se hable de huelga sin consultar antes a todos los implicados; quizá deberían hablar antes con los demás".

Segunda B. El Tudelano, rival del Racing el día del paro, podríaser uno de los clubes que secunden la convocatoriaTercera. 18 de los 20 equipos de la Tercera cántabra están en el comité, con lo que pueden paralizar la Liga

Alguien tendrá que llamar a El Sardinero, porque el fin de semana del 4 y 5 de marzo, cuando está prevista la 28ª jornada de Segunda División B sobre la que pesa la amenaza, el Racing debe jugar frente al Tudelano, que se unió a la CCT2B en octubre del año pasado y por lo tanto puede ser uno de los que apoye el órdago.

Si la postura a favor del plante se convierte en mayoritaria en su grupo el Racing no descarta unirse a ella, pero la reflexión en el despacho presidencial es otra: el problema lo tiene, en su caso, el Tudelano.Nadie ha convocado al Racing a no jugar y en caso de que el club viajara y no tuviera rival en el Ciudad de Tudela quienes se quedarían sin puntos serían los navarros, al menos de acuerdo a la actual normativa.Siempre sujeta, eso sí, a las peculiares interpretaciones que se producen a menudo en el sector.

Este miércoles, nueva reunión

La delegación cántabra de la CCT2B está integrada por todos los equipos de Tercera excepto el Revilla y elVelarde. El Racing tampoco está incluido porque ni solicitó su ingreso ni, como reconoce el presidente de la comisión, José Luis López Toribio, se lo ofreció: "No hablamos con ellos porque entendíamos que al ser un club que tradicionalmente ha estado en la LFP y tenía visos de regresar igual no estaba interesado", admite el también presidente de la Cultural de Guarnizo.

Los clubes ya trabajan en el plante del primer fin de semana de marzo y este miércoles se reunirán de nuevo, precisamente en Guarnizo, para decidir su estrategia. En ausencia del Racing, la Gimnástica es el club más destacado de la territorial cántabra, y apoya decididamente una iniciativa que en El Malecón secundarán sin fisuras siempre que así se apruebe en bloque. "Ya era hora de que los clubes lucharan por sus derechos. Sin clubes los futbolistas no tendrían dónde jugar", reflexionaba ayer el presidente del club blanquiazul, Tomás Bustamante.

Distinto es el caso de la AFE: "No tenemos ninguna comunicación", explica el delegado del sindicato de futbolistas para Segunda B y Tercera División, Antonio Saiz: "Es un asunto de los clubes, no de la AFE". Y es que quienes reclaman, quienes amenazan con no jugar, no son los futbolistas, sino los clubes, que de salir adelante la medida de presión sencillamente no viajarán, sin dar la opción a sus trabajadores de decantarse o no por el plante.

Racing. Los santanderinos, que no forman parte de la comisión, ni siquiera han sido informadosGimnástica. Los torrelaveguenses se muestran favorables, pero sólo se plantarán si así lo decide la CCT2B

Además de una evidente reclamación económica, en esta guerra subyace el enfrentamiento electoral entre Ángel Villar y Jorge Pérez. De hecho, ambos estaban invitados a la reunión que celebraron el pasado sábado en Madrid la junta y delegados de la Comisión de Clubes, pero sólo el candidato asistió. Pérez se ha mostrado de acuerdo con las reclamaciones de los clubes modestos, pero no un Villar que ni siquiera ha convocado a la Asamblea para desatascar la situación.Este es el motivo por el que se sopesa, en palabras del delegado de Cantabria, José Luis López Toribio, "el paro patronal".

Antecedentes

Tanto el fútbol español como el Racing ya han vivido más antecedentes, aunque entonces los cántabros militaban en Primera División y aquellas sí que fueron, técnicamente, huelgas. Las que impulsaron los futbolistas españoles, entonces sometidos a unas leoninas condiciones laborales.

La de 1979 se oponía al derecho de retención y la cotización en la Seguridad Social, la de 1981 pedía el pago de deudas y la abolición de la obligatoriedad de alinear a jugadores sub 20 y la de 1982, con un seguimiento apenas testimonial, un fondo de garantía y porcentaje de los derechos audiovisuales. Esta última tuvo tan poco apoyo que fue desconvocada casi de inmediato.

2011-2012

Un último antecedente muy cercano

En su última temporada en Primera, los futbolistas del Racing –que no el club– volvieron a secundar una huelga con pleno seguimiento: la que impidió que se disputara la primera jornada de la temporada 2011-2012 (la última del Racing en Primera) hasta que se aceptaron algunas de las demandas para un nuevo convenio colectivo. Ocurrió en una época en la que los procesos concursales habían dejado deudas a infinidad de futbolistas; los mismos futbolistas que muy pocos años antes –o incluso pocos meses– cobraban cantidades millonarias. El Racing era un claro ejemplo no sólo por los impagos, sino por los siete futbolistas que poco antes había llegado a tener en su plantilla con un sueldo superior al millón de euros. El caso es que ahora los clubes modestos parecen haberse apuntado a la lucha de clases contra su estamento superior de la LFP. Al fin y al cambio, "la historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases". Al menos así ocurre en esta convocatoria que navega entre el marxismo y el cierre patronal. Cosas de las contradicciones del fútbol.

Diferente fue el caso de septiembre de 1984, fecha del penúltimo gran paro del fútbol profesional español. Y el más recordado, porque a diferencia de lo que ocurriría después los clubes echaron un pulso a sus futbolistas y jugaron con canteranos. Protestaban de nuevo por los impagos y pedían además una porción de la tarta televisiva y una modificación en el sistema de licencias.Aquel plante sí que puso en jaque a la patronal y después de una jornada fallida con bisoños futbolistas del filial y el juvenil se atendieron las peticiones.

Fue en la segunda jornada de la temporada 84-85, y con los Quique Setién, Alba, Sañudo, Chiri, Gelucho y Juan Carlos de huelga Maguregui alineó a Liaño; Juan, Cantudo,Cabrillo, Revilla; Cabieces, Abad,Gabi Mantilla, Ramón, Álvaro e Higuera. Salieron como suplentes Lera y Kubala, y se da la paradoja de que mientras el actual presidente honorario del Racing iba a la huelga, el presidente, ManoloHiguera, era uno de los jóvenes a los que se obligó a jugar en el que fue su debut oficial en Primera División.

La amenaza de huelga de la temporada 97-98 se quedó sólo en eso después de que se llegara a un acuerdo sobre el número de extranjeros, mientras que en 2010 se planteó el primer parón entre cuyas reivindicaciones estaba la de proteger los derechos de los clubes modestos.Cuatro días duró la convocatoria frustrada, que no interrumpió la Liga.

A punto se estuvo de nuevo de no jugar en 2011, entonces en protesta por la obligatoriedad de emitir un partido en abierto y reclamando más ingresos de la Quiniela en otra propuesta de cierre patronal en la que la LFP tuvo que plegarse ante la oposición del algunos clubes.

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