Los jugadores del Racing durante la sesión de trabajo de este jueves en el Complejo Deportivo Ruth Beitia.

Una prueba de campo

racing 17/02/2017 16:21 |0

El Racing trabajó este jueves sobre césped sintético del Complejo Deportivo Ruth Beitia para aclimatarse al Anexo del José Zorrilla y Viadero insistió en juntar las líneas de su equipo

En La Albericia, pero a unos trescientos metros de casa. El Racing trasladó este jueves su entrenamiento hasta el Complejo Deportivo Ruth Beitia para coger sensaciones, una primera toma de contacto, una sesión de aclimatación, a lo que le espera el próximo domingo –16.00 horas– en el campo anexo al estadio José Zorrilla de Valladolid. Hierba artificial. El cambio de superficie siempre es algo a tener en cuenta. Por la distinta forma que adquiere el juego, por la velocidad del mismo o por el riesgo de lesiones. Aunque en la semana previa al choque frente al Caudal de Mieres Ángel Viadero decidió seguir con el plan de trabajo habitual, esta vez, ante la visita al filial blanquivioleta, el míster de Canalejas optó por testar a su equipo sobre césped sintético.

Más allá del paseo desde el vestuario de las Instalaciones Nando Yosu, la presencia de los inoportunos aspersores –vitales para que la hierba artificial no se degrade ni queme al futbolista al caer– y el cambio de escenario, fue una sesión sin excesivas novedades. Y, lo que es más importante, sin sobresaltos. Sólo hubo que lamentar algún que otro golpe sin mayores consecuencias. Gajes del oficio.

Viadero pudo contar con todos sus hombres, salvo los lesionados de larga duración, Borja Granero y César Díaz. Incluso Jagoba Beobide, que participó durante todo el habitual partidillo de los jueves. Sus problemas musculares parecen olvidados, aunque, de momento, apuntarle al once titular de cara a Valladolid puede ser bastante arriesgado. Su inactividad durante tantos meses invita a pensar que su puesta a punto aún tiene que pasar por una última fase. Una prórroga para Sergio Ruiz, junto al regresado tras sanción Álvaro Peña. El cántabro, a pesar de su buen rendimiento, parece que será el damnificado por la entrada del ‘gudari’. Lo que está claro es que, si finalmente entra en la convocatoria, el ex del Alavés tendrá sus primeros minutos como racinguista en Pucela.

El terreno de juego blanquivioleta fue renovado hace apenas dos meses

Quien no completó la sesión fue Samuel Llorca, pero no por problemas físicos, sino porque, al estar sancionado para el próximo compromiso, el cuerpo técnico decidió reducir su carga de trabajo, tal y como hizo la semana pasada con Peña.

Durante la calurosa mañana –para las fechas que corren–, que terminó con la ya tradicional barbacoa de los jueves, Viadero insistió especialmente en el juego a balón parado y en juntar las líneas de su equipo. Este último, uno de los principales caballos de batalla del entrenador en las últimas semanas. Sobre todo frente a un rival que presume, como buen filial, de un rico juego interior. Espacios, los justos.

Viadero explica a sus jugadores.

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Un campo difícil

Tratar de habituarse al césped artificial no es una tontería. Más aún cuando el rival marcha quinto clasificado y teniendo en cuenta que en el Anexo del José Zorrilla sólo ha podido ganar esta temporada el Boiro, allá por la segunda jornada del campeonato. Palencia, Mutilvera y Somozas tuvieron que conformarse con un empate. Y Pontevedra o Ponferradina, aspirantes al play off, se marcharon con sendas derrotas. Aunque ninguno de ellos sobre la nueva alfombra, instalada hace apenas dos meses. Desde entonces, todo son victorias para el filial blanquivioleta.

Después de más de trece años y ante las quejas de futbolistas y técnicos por el peligro de lesión y abrasión del deteriorado césped anterior, el Valladolid decidió –de la mano con el Ayuntamiento– cambiar los dos campos sintéticos del José Zorrilla. Entre los dos, el coste fue de unos 400.000 euros, aunque se hizo un mayor desembolso en el que el Racing jugará el domingo –los dos campos de las Instalaciones Nando Yosu le costarán a la Federación unos 320.000 euros–.

Es lo que se dice siempre cuando llega un campo nuevo de hierba artificial: de última generación. Según afirmaron los responsables de la obra en su día, es de la máxima calidad, realizado con fibra de 60 milímetros de altura –cada fibra contiene tres filamentos de polietileno– y 26.000 puntadas de fibra por metro cuadrado, para simular al máximo las sensaciones de un terreno de juego de hierba natural. De momento, el equipo local está encantado con el cambio. Las dimensiones sí que no serán excusa, ya que el anexo tiene exactamente el mismo tamaño que los Campos de Sport.

Dos partidos más

Los jugadores del Racing, que tendrán que afrontar dos partidos más sobre césped artificial en lo que queda de temporada regular –Guijuelo e Izarra–, no ven problema en jugar sobre una superficie distinta a la habitual. "No creo que afecte al juego. Somos un equipo que competimos bien en cualquier superficie. Lo demostramos en mi debut en Mieres. Somos un equipo bastante fiable. Nos adaptaremos a las circunstancias del terreno y a partir de ahí intentaremos desplegar nuestro juego", comentó Israel Puerto tras la sesión de entrenamiento del jueves.

Está claro que la hierba artificial no será excusa. El Racing no sabe lo que es perder sobre césped sintético en los tres años que ha pasado recientemente por Segunda División B. En total, nueve encuentros sin conocer la derrota sobre esta superficie. El último de los precedentes es el del partido frente al Mutilvera, en el que los de Ángel Viadero empataron a un gol. El balance es de cuatro victorias y cinco empates. Para no ser su hábitat, la verdad es que no se le da nada mal al equipo cántabro. La del domingo será otra prueba de fuego de la adaptabilidad verdiblanca a cualquier terreno de juego.

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