Martín Alonso

"Lo mejor de Tinamenor es su equipo humano; su motivación es una ventaja competitiva"

Santander 07/01/2017 08:23 |0

Martín Alonso dirige la nueva empresa que gestionará la planta de acuicultura de Pesués e invertirá 5 millones de euros y criará 50 millones de alevines en 2019

Ha sido difícil y largo el empeño para revivir la planta de acuicultura de Pesués, la antigua Tinamenor, en liquidación después de ir a la quiebra en abril de 2016 y a un paso del cierre tras 40 años de historia. Ha primado la colaboración entre las partes implicadas, la firme apuesta del grupo manchego Naturix, que desde el 1 de enero lleva las riendas de la empresa de Val de San Vicente, y el empuje de una plantilla «que es el mejor activo y una gran ventaja competitiva» según el director general, Martín Alonso. Naturix, la única compañía de España con certificado ecológico y que cuenta con otra instalación de cría de trucha y esturión en Guadalajara, reinaugurará este verano la planta tras una inversión de cinco millones de euros. Antes de junio ya estará criando doradas y lubinas ecológicas, además de ostras y almejas. «Será pionera en España», asegura Martín Alonso, que se confiesa «emocionado» por la unión que ha habido para salvar la instalación y los 42 puestos de trabajo.

Naturix Cantabria será la empresa más moderna de España en acuicultura y pionera de la producción de pescado ecológic

–¿Qué valores observó Naturix en la antigua Tinamenor para asumir su gestión y a la plantilla?

–Lo primero fue que lleva 40 años haciendo peces. Desde el principio, nos pareció un reto intentar salvar los puestos de trabajo y observamos en el equipo humano una insistencia enorme por demostrar que la planta era rentable, por lo que era una pena dejarla caer. Eso fue determinante para que nos interesáramos por el proyecto e hizo que peleáramos por él. Por otro lado, las condiciones de la concesión y el espacio natural nos llevó a pensar que el proyecto se puede convertir en un ejemplo de desarrollo ecológico en una explotación de acuicultura. Queremos hacer un proyecto transversal; no sólo pensamos hacer peces. Nuestra idea es desarrollar el entorno, el biosistema y hacer actividades de promoción, formación, turismo ecológico y construir alrededor de la explotación un escaparate de cómo el medio ambiente se puede combinar con la producción industrial.

–¿Cuál será el volumen de producción y en qué plazos?

–El primer año completo se cumplirá en 2018 porque vamos a empezar a mediados de 2017. Para 2018 esperamos producir entre 20 y 25 millones de alevines. En 2019 queremos duplicar la producción y llegar a los 50 millones de unidades. Para ello es fundamental acometer el plan de inversiones de cinco millones de euros a lo largo de 2017 y principios de 2018.

–¿En qué consiste ese plan y qué actuaciones se van a priorizar?

–Lo que se va a priorizar es la modernización de todo el proceso productivo inicial: el área de reproductores, el de alimento vivo y el larvario. Hay unos reproductores que ponen huevos, eclosionan y generan larvas a las que, en sus primeras semanas, se les da de comer alimento vivo. Esa parte es fundamental para arrancar la producción cuanto antes. Una vez que el proceso esté en marcha empezaremos por las piscinas donde engordan los alevines.

–¿Cómo es el proceso de cría de los peces?

–Hay una granja de reproductores en la planta de Pesués que se mantiene. Actualmente hay 700 reproductores de dorada y 300 de lubina. Criaremos los alevines hasta alcanzar los diez gramos y entonces los venderemos a engordadores que los sueltan en unas jaulas en el mar, normalmente en Canarias y el Mediterráneo. Allí están hasta que tienen el tamaño de venta al público.

–¿Se van a ampliar las especies?

–No tenemos ningún plan fuera de esas cuatro especies (lubina, dorada, ostra y almeja) para poder cumplir los objetivos de viabilidad. Lo que sí vamos a hacer, además de vender peces a los engordadores, es crear producto para el consumidor ecológico directamente. Parte de la producción de alevines se envasará para consumo directo. Se trata de un proyecto nuevo en el que la planta cántabra será pionera. No queremos ser un criadero tradicional sino generar producto ecológico variado para un tipo de consumidor muy sensible a la contaminación y a los niveles químicos, que tiene la cesta de la compra cubierta menos el pescado ecológico.

Parte de nuestra producción irá a la comercialización de alevines envasados

–¿Qué diferencia hay entre la acuicultura ecológica y la tradicional?

–Es cuestión de procesos. Para tener una explotación de acuicultura ecológica hay que tener unas instalaciones que no tiene nadie más en España que nosotros. Está relacionado con lo que se da de comer a los peces, el tratamiento del agua y la densidad de animales por metro cúbico. En la ecológica viven en un entorno menos masificado.

–¿Cómo se encontraron la planta?

–Ahora está parada. Lo que vamos a hacer es una renovación y posteriormente haremos un lavado ecológico. Vamos a instalar un sistema de tratamiento del agua que cogemos de la ría para eliminar cualquier potencial virus que se pueda introducir. Es una tecnología nueva y cara que normalmente las explotaciones tradicionales no tienen. Lo que más nos ha gustado es el equipo humano, que es muy competente. Lo que quieren hacer son peces, por eso han peleado tanto para que la explotación se salvara. Esa motivación y esa experiencia también va a ser una ventaja competitiva enorme. El equipo humano es el principal activo y las instalaciones las vamos a renovar de la mejor forma.

–¿Se están poniendo las bases para que la planta cántabra sea puntera en España?

–Completamente. Nuestra ambición es que Naturix Cantabria sea la referencia del sector. Va a ser la empresa más moderna de acuicultura y va a ser pionera en la producción de pescado ecológico en España, cada vez más demandado por los consumidores. Además, una de las líneas de investigación que vamos a implantar en Cantabria es el desarrollo genético de los peces para que tengan más Omega 3 y sean más saludables. Hay una directiva de la UE para fomentar el desarrollo de la acuicultura, ya que el consumo de pescado de extracción marina está limitadísimo. Dentro de 50 años, la mayor parte del pescado que se consuma venga de una granja.

–¿A qué ritmo se producirá la incorporación de los 42 trabajadores?

–Eso lo determinará el plan inversor y la puesta en marcha de la producción. Nuestro interés es acelerar el proceso porque cuanto antes podamos producir antes podemos vender y generar ingresos. Antes de junio estarán todos trabajando. Irán saliendo del ERTE e incorporándose paulatinamente

–¿Cómo ha sido el proceso?

–Ha sido muy difícil porque había que poner de acuerdo a muchas partes. La actuación de la Consejería y sobre todo de la directora general de Pesca, Marta López, ha sido fundamental. Ha sido una operación maratoniana y muy difícil de sacar pero al final hemos llegado a buen puerto. La colaboración que ha habido ha sido impresionante, estoy emocionado. Todos han facilitado, nadie ha puesto un palo a la rueda. Gracias a eso lo hemos conseguido.

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