Unos vecinos, en el portal en el que vivía el vecino fallecido.

El hombre hallado muerto en su garaje falleció asfixiado durante un robo

santander 07/02/2017 14:21 |0

Los ladrones, que también maniataron a su mujer en la vivienda del matrimonio, le habrían colocado un trapo en la boca

El hombre encontrado muerto el sábado en un garaje de la calle Beato de Liébana de Santander, un varón identificado como Ángel Prieto Cobo, de 81 años, falleció asfixiado durante un robo en el que habrían participado al menos tres individuos que, además, también inmovilizaron a su esposa en la vivienda del matrimonio, situada en la calle Alcázar de Toledo (a 800 metros escasos del garaje) y de la que se llevaron un botín cuyo valor no ha trascendido.

Según ha podido saber este periódico, el suceso, que la Policía Judicial del Cuerpo Nacional de Policía investiga con un gran hermetismo, ocurrió entre las nueve y las doce de la mañana de ese mismo sábado, una franja horaria que el fallecido –muy conocido y apreciado en el barrio– pasaba prácticamente a diario en el garaje de su propiedad en la calle Beato de Liébana.

"Venía todos los días. Y si no todos, casi todos", decía ayer un vecino impresionado por lo ocurrido. "Venía, sacaba las jaulas de sus pájaros, les daba agua y comida, arrancaba el motor del coche...". A veces, "le daba una mano de pintura a las rejas de las ventanas".

Si bien no han trascendido los detalles (se desconoce, por ejemplo, si estaban esperando a que llegara o se presentaron cuando la víctima se encontraba ya dentro del garaje), sí se sabe que un grupo de personas –al menos tres dadas las características del asalto– abordaron al hombre, le redujeron, le maniataron, le colocaron un trapo en la boca y le exigieron las llaves de su vivienda, un piso de la calle Alcázar de Toledo donde la mujer del fallecido permanecía a esas horas completamente ajena a los hechos.

Apenas cuatro minutos después, lo que se tarda en llegar andando a paso ligero desde Beato de Liébana hasta la cercana Alcázar de Toledo, al menos dos de los asaltantes se presentaron en la vivienda del matrimonio, a la que entraron con las llaves que le habían quitado al hombre y donde, de la misma manera, inmovilizaron a la mujer exigiéndole la caja fuerte.

En el otro escenario del suceso, el garaje de la calle Beato de Liébana, su marido permanecía retenido y vigilado por al menos un asaltante que, presumiblemente, aguardaba noticias de sus cómplices para darse a la fuga.

Ya una vez consumado el golpe, los autores abandonaron precipitadamente ambos lugares dejando dos estampas ciertamente desoladoras. En la vivienda del matrimonio, en la calle Alcázar de Toledo, la mujer se libraba de las ataduras y avisaba a un vecino, que, rápidamente, puso en guardia a la Policía Nacional. Y en el garaje propiedad de su marido, en la calle Beato de Liébana, el hombre yacía inerte.

Asfixiado

Según los datos que ha podido recabar este periódico de diversas fuentes relacionadas con la investigación, Ángel Prieto Cobo falleció asfixiado, probablemente con el mismo trapo que los asaltantes le colocaron en la boca para evitar que alertara con gritos a los vecinos, que este lunes todavía estaban conmocionados por un suceso sobre el que ninguno vio u oyó nada.

Con esa dificultad añadida, la Policía, que investiga el caso como homicidio, trabaja ahora a contrarreloj para detener a los autores del robo, que, por lo visto, no escogieron a su víctima al azar sino a sabiendas de que el fallecido era propietario de varios bienes inmuebles cuyo alquiler le había garantizado cierta solvencia económica.

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