Celsa plantea demoler parte del patrimonio de Quijano en Los Corrales

Los corrales de buelna 16/02/2017 08:28 |0

La empresa alude "motivos de seguridad" por el estado de casi ruina en la que se encuentra varios edificios

El grupo empresarial Celsa ha presentado ante el Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna un plan de demolición de algunos de los edificios que posee en la villa como heredero de Trefilerías Quijano, en su día el mayor propietario de terrenos en el municipio, como más de 400.000 metros cuadrados según se manejó en la elaboración del actual Plan General de Ordenación Urbana.

El plan ya ha pasado por la Junta de Gobierno del Consistorio corraliego e informado en la Comisión de Obras y Urbanismo. Su presidente, Luis Ignacio Argumosa Abascal, ha señalado que los motivos a los que la empresa alude para la demolición de varios edificios son principalmente el de garantizar la seguridad del entorno y mantener la estética de los alrededores, ya que en todos los casos se aprecia el estado de ruina de esos inmuebles. Se trata de tres naves en las proximidades de la estación de Renfe, un edificio que sirvió de aula de oficios junto a la plaza de la Aldea, y las ‘casas de los ingenieros’ de la calle La Salle, todos edificios emblemáticos en Los Corrales de Buelna.

"Entre las razones aludidas está el riesgo de derrumbe de edificios en mal estado"

No parece que sean los únicos, ya que Celsa ha adelantado que ya prepara otro plan para la demolición de las viejas naves industriales de Lombera, próximas al colegio público Gerardo Diego.

En cualquier caso el plan ha planteado la necesidad de hacer algo con edificios que se habían convertido en algunos casos en escenario de juegos para los más pequeños, de refugio para los jóvenes y albergue para personas que, en todos los casos, corrían un serio peligro dado el estado de edificios que empezaban a clarear por dentro debido a la caída de sus techumbres. Esa es la principal razón aludida para llevar a cabo el plan de demolición, evitar que termine pasando algo que todos tengan que lamentar, «un riesgo cada vez más alto», decía el concejal.

El gran patrimonio que las empresas de José María Quijano dejaron en el pueblo en el que vivió ha dado mucho de sí en los últimos años. Hace casi dos décadas se propuso destinar el edificio que en su día fue supermercado (la cooperativa), en la avenida a la que da nombre el abogado emprendedor que cambió la historia de Los Corrales de Buelna, a museo de la industria local, aglutinando en ese inmueble, hoy en muy mal estado, los elementos que identificaban un valle dedicado por completo a la metalurgia.

Con la llegada del debate de renovación del Plan General de Ordenación Urbana había que poner sobre la mesa ese gran patrimonio y su calificación de presente y futuro. Entonces la vista se puso inmediatamente en las colosales oficinas de Quijano, un gran edificio cercano a la Estación de Renfe que se barajó para muchos destinos, entre ellos el de albergar un Ayuntamiento que podría haber reunido todos los servicios municipales bajo un mismo techo. Pero lo cierto es que las posturas nunca estuvieron lo suficientemente cerca como para, unos ceder el inmueble y otros aceptarle y financiar una reparación que se presumía millonaria.

Lo que sí estuvo a punto de fructificar fue un convenio urbanístico entre Celsa y Ayuntamiento para la cesión de un terreno en La Rasilla y una parcela conocida como finca del Pozo de Toma de 17.000 metros cuadrados. Las negociaciones entre Ayuntamiento y empresa se habían plasmado en un borrador que se frustró por las reticencias sobre la idoneidad de ese terreno.

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